Al mal tiempo buena cara: La importancia de la imagen para el éxito de tu empresa

17 mayo, 2017 - 5 minutes read

Puede parecer superficial, pero es así, y ocurre en muchísimos aspectos de nuestra vida cotidiana. La importancia que damos a la imagen es tal, que la llevamos grabada a fuego en los genes. Ya desde niños respondemos mejor ante lo bello y lo armónico, y en un primer momento las voces suaves y melodiosas siempre son capaces de ganar nuestra confianza. La estética y el lenguaje corporal son armas poderosísimas a la hora de desplegar todas nuestras habilidades sociales y conectar con los demás, y por eso se convierten en un activo decisivo a la hora de vender nuestros productos, nuestros servicios o nuestro proyecto.

Cuidar la imagen de tu empresa es cuidar la imagen de todos los que la representan, empezando por ti mismo. Y esa imagen ha de ser un fiel reflejo de los valores de la compañía, ha de transmitir seguridad, fuerza, confianza, de forma que tu interlocutor te identifique a ti y a tu empresa como una misma cosa, como una extensión la una de la otra. Sobre todo si se trata de la primera impresión, hemos de dar una imagen exquisita, y ser capaces de contar sin palabras lo que somos, lo que hacemos, por qué y para qué.

Hay un ejemplo que creo que despeja cualquier duda a este respecto, y es el de los locales de hostelería. Muchas veces ocurre que un restaurante puede tener la mejor materia prima y contar con un chef buenísimo, pero los camareros que atienden tu mesa o incluso los dueños o encargados no son capaces de esbozar ni media sonrisa o hasta llegan a ser desagradables, y solo por eso no vas a volver. Y al contrario, lo que aún suele suceder más a menudo: Puedes tener un bar pequeñito y una barra con los cuatro pintxos de siempre y tener el local a rebosar, porque tus clientes se sienten  a gusto contigo, porque siempre les recibes con una sonrisa, siempre haces el comentario o la recomendación oportuna y recuerdas sus gustos y preferencias. En definitiva, porque siempre tratas de ser el mejor con lo que tienes, porque tu negocio tiene alma, tu alma, y siempre cuidas que se refleje en tu rostro y en el de todos los que trabajan contigo. Eso es imagen y de la buena.

La imagen es fundamental, y ha de guardar coherencia en todos los departamentos y con todos los soportes de los que se sirva la empresa para darse a conocer. Así, si una buena presencia y una buena actitud son obligatorios en las personas que la representan, un cuidado diseño de la identidad corporativa es decisivo para que el mensaje sea redondo, y este trabajo comienza ya desde el naming del proyecto. Elegir un buen nombre que defina en una sola o unas pocas palabras lo que somos y hacemos no es fácil, y no es algo que haya que tomarse a la ligera. El nombre y el logo, la marca, es como el nombre y apellido que tendríamos cada uno si pudiéramos elegirlos en base a lo que nos define y lo que queremos destacar de nosotros mismos. A partir de ahí, la marca ha de salpicar cada rincón de la empresa, ha de fundirse con su esencia, convirtiendo a la identidad corporativa en su mejor traje a medida.

Por supuesto que después cada negocio ha de demostrar su eficiencia y trabajar cada día por ser más competitivo, pero con una buena imagen personal y corporativa, tenemos mucho terreno ganado, muchas veces incluso el terreno más difícil: el que se haya debajo del primer paso.

Así que, en estos tiempos en los que la lucha por sacar adelante nuestro proyecto es cada día más dura, sacad lo mejor de vosotros mismos, vestíos con vuestra mejor sonrisa y mimetizaos con vuestra empresa. Para ganar, poned al mal tiempo buena cara.

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