El Peso de la Corbata. Mujeres Directivas

17 mayo, 2017 - 5 minutes read

Hoy quiero traer a este blog un debate que ha generado ríos de tinta desde que las mujeres nos incorporamos al mercado laboral y que sigue de actualidad en toda Europa, y es la cuestión del acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad en las empresas.

El talento de las mujeres para liderar y formar parte de los equipos directivos de las empresas es incuestionable. En primer lugar por una cuestión que se basa en el principio de igualdad: hombres y mujeres somos seres humanos, y el género no es un factor objetivo a la hora de discriminar la capacidad de unos u otros para llevar las riendas de una compañía.

En segundo lugar, las mujeres poseemos cualidades que nos convierten en miembros muy valiosos de los consejos de administración: Nuestra habilidad para analizar posibles riegos y detectar oportunidades, y nuestra capacidad para evitar y resolver conflictos suponen herramientas muy útiles en la gestión y dirección de las empresas. Las organizaciones se están impregnando de valores genuinamente femeninos en el sentido de que están haciendo un mayor énfasis en las habilidades interpersonales, la inteligencia emocional, la habilidad de cultivar el talento, la capacidad de escucha, la colaboración y las habilidades de asociación, entre otros.

Numerosos estudios lo avalan: Algunos, como los que la consultora McKinsey&Company lleva realizando desde 2007, apuntan hasta a un 56% más de beneficios obtenidos por empresas que cuentan con un equipo directivo equilibrado. Ernst & Young por su parte analizó 290 empresas para comprobar que aquéllas que tienen al menos a una mujer en su consejo de administración tienen ingresos significativamente más altos que el resto y gestionan mejor el riesgo.

Pero, a pesar de todo esto, las cifras nos dicen que el peso de la corbata es aún un obstáculo a superar: Según estadísticas de la UE, solo un 12% de los miembros de consejos de administración de las grandes compañías europeas son mujeres, y en el 97% de los casos el consejo es presidido por un hombre. ¿A qué se debe esta falta de confianza en las mujeres? Para ellos, la respuesta está en el propio sistema (“techo de cristal”) y la tradicional y tan arraigada mentalidad de liderazgo masculina, mientras que nosotras culpamos a nuestra falta de confianza en nosotras mismas o al peso de la familia y la vida personal frente a la opción de promocionarnos.

 

Igualdad… de oportunidades

Europa lleva años tratando de regular el acceso de las mujeres a los puestos directivos, y se ha marcado como objetivo llegar a 2015 con al menos un 30% de mujeres en los consejos de administración de empresas cotizadas. Muchos de los países miembros, como es el caso de España, llevan tiempo estudiando propuestas que resuelvan de una forma eficaz cuestiones como la paridad, pero en mi opinión la solución no está en las leyes.

No estoy a favor de la paridad porque sí (ley de paridad), no hacen falta leyes, porque es imponer un equipo directivo no necesariamente más competitivo. Creo que son las oportunidades las que se tienen que dar por igual, y como en todo, al más competitivo, resolutivo y adaptable según el puesto.

Para el mejor funcionamiento de las empresas y del mundo laboral en general, hombres y mujeres no deberíamos ser competidores sino complementarios. Y eso sí, deberíamos satisfacer la imperiosa necesidad de una mayor sensibilidad emocional (cualidad de las mujeres) en todos los ámbitos de la sociedad para que ésta cambie y mejore.

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